Acabamos de atravesar una de las etapas más peligrosas para cualquier individuo susceptible de ser convertido de la noche a la mañana y sin previo aviso en millonario. Uno se acuesta el 21 de diciembre siendo el mindundi de siempre y por giros inesperadamente crueles del destino puede levantarse el 22 siendo todo un “señor don”. Así es la vida.
Sin embargo no debemos dejar que cunda el pánico, tomaremos aire profundamente observando cómo se hincha nuestro abdomen para expulsarlo lentamente volviendo nuestro diafragma a su posición inicial y nos dispondremos ya más relajados y receptivos a procesar este conocimiento que tan bien va a venirnos para administrar nuestro nuevo capital.
Hoy trataremos el espinoso tema de los parásitos.
Si aquellos piojillos de su pasado le parecían repulsivos apriétese usted los machos porque es ahora cuando vienen las curvas. En ninguna otra forma de vida sobre la faz de la tierra puede observarse mayor proliferación
parasitaria que en un millonario así que es un tema al que deberá prestar una especial atención. Pese a la extensa variedad de especímenes que nos encontramos en esta sección y que ya iremos analizando paulatinamente, nos centraremos de momento en uno de los más dañinos y dificilmente reconocibles.
Nos encontramos ante un ser mutante capaz de adaptarse a cualquier situación por extrema que pueda resultar, resistente, dañino y cándido a un tiempo. Una especie de híbrido entre la cucaracha y el osito de peluche. De encefalograma plano ha desarrollado sin embargo al máximo su instinto de supervivencia en virtud de un huesped: usted si se descuida. Aunque carece de nombre concreto, en lo sucesivo nos referiremos a él como Lanita por ser el primer ejemplo que estudié de cerca si bien es cierto que he conocido otros como Larraqué… etc.
No subestime nunca el poder de un Lanita por necio que pueda resultar en un primer instante incluso en un segundo y tercero pues debe tener presente que no es su inteligencia sino su instinto quien luchará por convertirle en huesped. Lanita sabe lo que usted necesita y se lo dará, sonrisita aquí, caricia allí, besito allá… con perversa zalamería. Si a usted le gusta dar propina Lanita será mendigo, si a usted le gusta mandar Lanita será su esclavo, si usted tiene cesped Lanita se lo cortará, si usted quiere un contable Lanita hará cursillos, no hay ego que pueda resistirse. Lanita no tiene escrúpulos así que puede ser o hacer cualquier cosa, se moldeará como plastilina con tal de adaptarse a usted (o mejor dicho a su bolsillo). Usted sentirá en un primer momento la comodidad placentera de los estadios iniciales de la “enfermedad” pero antes de que se de cuenta los tentáculos de Lanita invadirán su vida y su cuenta corriente y se descubrirá viviendo en una espiral adictiva de sucesos que por supuesto escapan a su control y que por supuesto controla Lanita. Dado que Lanita carece del sentido común necesario para desarrollar control alguno, estaríamos ante los umbrales del caos.
La desparasitación es larga, tediosa y deja graves secuelas así que su mejor arma es preventiva: sea humilde.
Además después de todas las patadas que ha dado usted en la vida para qué necesita siervos que le hagan sentir superior, le ha tocado la lotería, eso le coloca de antemano un peldaño por encima del resto de los mortales, no sea usted de los que necesitan adláteres que se lo recuerden, sea un rico sano y prudente. ¡Ríase usted de los parásitos! ¿No ve que son unos parásitos de risa?
Ya, ya, ya comprendo que la lección de hoy ha sido extensa y usted arde en deseos de comprar el mundo, vaya, vaya y dilapide un poco su fortuna, eso no le vendrá mal pero hágalo con protección, no olvide su “antivirus”…














trabajo, por muy competente que pretendas ser, queda expuesta al albedrío del destino y esto en ocasiones puede provocar una cierta ansiedad (que me lo digan a mí). No obstante con el paso de los años aprendes a “capear el temporal” procurando cada vez salir airosa sin molestar al cliente… lo cual viene a ser en determinadas circunstancias harto complicado.
alguien me preguntara no sería esa mi respuesta. Yo considero que vendo ilusión. Y no discutiré que así como se lee pueda sonar a humo… disperso, volátil, inaprehensible (si es que esa palabra existe, si no pido la patente y tal) a fiasco en definitiva. Pero no, nada más lejano. He visto los sueños de muchas personas nadar en sus pupilas acariciando un décimo, he oído relatos fantásticos de hechos imposibles sólo realizables tal vez unas horas más tarde narrados con un brillo indescriptible en la mirada y felididad infinita en la expresión. La ilusión es la que nos hace esperar un poquito antes de derrumbarnos porque quién sabe, tal vez… por qué no… La ilusión es esa fuerza que nos sostiene, que nos ayuda a sobrellevar esta vida en ocasiones tan caprichosamente cruel.

